Viajamos en el siglo XVIII con La cocina del Hostal

El martes 31 de mayo, el centro acogió la última actividad del ciclo de historia de El Prat con gran éxito de asistencia y participación comunitaria.

viernes, 3 junio, 2022 – 11:45

El pasado martes el salón de actos del centro se llenó con más de 50 personas interesadas en asistir a la última actividad del Ciclo de historia del Prat, organizada por el Archivo Municipal del Prat con la colaboración del Centro Cívico Palmira Domènech y Amigos de El Prat.

Esta última propuesta fue complementaria a la exposición El Prat, una mirada arqueológica.

La cocina del hostal. ¿Qué se comía en El Prat en el siglo XVIII?

Con el leitmotiv de la cocina del Hostal de Prat, la Juana María Huélamo, hizo un recorrido por la cocina, la alimentación, las fuentes del conocimiento, utensilios, anécdotas, ambientes, alimentos y espacios en un período histórico comprendido entre el siglo XVI y el XVIII.

Según las fuentes documentales, el Hostal del Prat empezó a funcionar en 1580 y estuvo en activo durante casi tres siglos. Con la ayuda de los documentos escritos: inventarios, contratos de arrendamiento o edictos de precios, se consideraron los alimentos que hipotéticamente llegarían al hostal y cómo sería su cocina.

Se habló de los alimentos y platos que se podrían consumir en su mesa o vender en la tienda: olla, platillos (a veces aprovechando la carne de la olla), pollo (ya se menciona en el siglo XVIII el pollo de El Prat como ciertamente especial), carnero, butifarra, pesca salada (bacalao, atún, congrio..) y fresca, tocino, especias, pan blanco o de městego, legumbres, fideos, arroz, frutas como las fresas (a primeros de mayo, de bosque y de jardín), cerezas, breves, peras de San Juan, gordas del buen cristiano, camosinas, melocotones, uva, melones por Santiago, naranjas, compotas, confituras o frutos secos, que fueron las delicias de los ingleses cuando se exportaban . También se habló de la venta de nieve en el hostal y de cómo con esta nieve se podrían haber servido sorbetes y espumas de sabores, tan de moda en ese siglo.

Como un apartado especial, se consideró la literatura gastronómica del momento escrita por mujeres, y de sus aportaciones a la cocina y su historia, como fue el caso de María Rosa Calvillo de Teruel, una mujer andaluza que alrededor de 1740 , apuntó en un cuaderno sus recetas (Libro de apuntaciones de guisos y dulces), convirtiéndose en la primera autora gastronómica en nuestra región.

Finalmente, la charla concluyó con la preparación de una conserva de hinojo marino y la degustación de una alondra bien fresca (agua aromatizada con especias y endulzada con miel), que acompañó dos costradas o pasteles de carne, preparados por grupos de cocina del Centro Cívico Palmira Domènech, y que podrían haber sido servidos en la misma taberna del hostal.

Más allá de la charla

Poco hace falta para animar a los grupos de cocina comunitaria de la Palmira. En este caso, el mismo martes por la tarde, participantes del Canal Recetas y del taller La cocina de ayer y de hoy, se quisieron animar a cocinar dos recetas obtenidas del libro «Nuevo arte de cocina: salvo la escuela de la experiencia económica» (1745, Raimundo Gómez del Val. Fra Juan Altamiras), que después ofrecieron para probar a los asistentes a la charla.

Las recetas cocinadas fueron costrada/pastel de cordero, pollo y alcachofas y costrada/pastel de cordero y salchicha con ajo y piñones. Desde el martes, el centro dispone de copias de estas recetas para todas aquellas personas interesadas en experimentar con la gastronomía del siglo XVIII. Si prefieres descargarlas, puedes hacerlo en el enlace que encontrarás en la parte baja de la noticia.