LAIKA- Laboratorio de creación

Vas comunicantes entre espacios de aprendizaje



martes, 28 junio, 2022 – 18:45

LAIKA es un laboratorio de creación que tiene lugar durante los meses de abril y mayo en la Sala de Arte Josep Bages; lo conforman creadores y creadoras de El Prat que presentan sus proyectos artísticos en la Convocatoria de Unzip Arts Visuals, programa de apoyo a la creación de nuestra ciudad.
Con la intención de poner en órbita las diferentes trayectorias e inquietudes artísticas, se buscan puntos de contacto y contraste entre ellas, se ubican espacios de reflexión, zonas de oportunidades y peligros, todo para acotar los proyectos y abordar diferentes acciones para desarrollarlos .

Las creadoras de esta edición han sido Susana Alonso (Auri Alós) con el proyecto “Art.trash”; Erico Pesin con «Bestiario del Delta», Camelia Rodríguez con «Ortigues», Joel Juste con «Falsa libertad-Metamorfosis» y el colectivo Fernanda TimVal de la Escuela de Educación Especial Can Rigol con «Esto también es nuestro».

Una de las novedades de este año ha sido la confluencia en el espacio expositivo del grupo de artistas que presentaron su proyecto en la Convocatoria Unzip y el alumnado del CEE Can Rigol que ha estado trabajando durante el curso escolar cuestiones alrededor del arte contemporáneo conjuntamente con un equipo de la Escuela de Artes Visuales de El Prat en el marco del programa Intersecciones.

En esta confluencia se han concebido a todas las personas implicadas parte del proceso de creación. De esta forma, el programa LAIKA permite percibir la escuela y el centro de arte como “obra”, en el sentido de producción artística y de proceso pero también de espacio en construcción. Como “obra”, centro de arte y escuela tienen sus parámetros, ritmos, lenguajes, códigos y dinámicas que pueden convertirse en modos de ser, de habitar y de relacionarse.

Así entendido, un centro de arte que acoge durante dos meses un laboratorio de creación y una exposición, y una escuela que a la vez es un centro de práctica y pensamiento artístico, se convierten en espacios propositivos y de investigación que se retroalimentan.

Una conversación diferente, otro tipo de trabajo

LAIKA LAB ha sido un proceso de trabajo artístico de seis semanas, un proceso de comunicación abierto que se ha convertido en obras de creación particulares y una exhibición colectiva en la Sala de Arte Josep Bages del CA Torre Muntadas.

Un grupo de personas implicadas en la práctica artística (artistas, creadoras consolidadas y en formación, gestoras culturales, educadoras, curiosas que se han interesado por los procesos de trabajo) han hecho posible una conversación abierta, en la que todavía es posible insertarse visitando la exposición, empezaron preguntándose sobre la esencia del trabajo artístico: de qué cosas tenemos miedo, qué nos gustaría ver y vivir en una sala de exposiciones, qué pensamos de los espacios que habitamos, o cómo podría ser un espacio expositivo un sitio que nos interpela.

Gran parte del tiempo compartido se trataba de generar las condiciones que permitieran procesos de cuestionamiento mutuo y que a su vez pasara de una forma auténtica y respetuosa con los procesos de trabajo y aprendizaje de cada uno. Para mantener conectados los dos espacios de creación, se han empleado métodos de comunicación no normativos y alternativos: un ejercicio de relatoria para situar qué estaba pasando a cada lado y mantener una correspondencia que afectara a los diferentes procesos de trabajo. La vía de comunicación han sido vídeo-cartas, pictogramas y señales de humo que anunciaban el fin del laboratorio.

Aplicar la mirada y el hacer artísticos es entender que esta práctica es de co-creación, una conversación abierta, un ejercicio de comunicación, y que, por tanto, el arte y el aprendizaje nunca son fruto de un solo autor.

Desde nuestro trabajo como facilitadoras de procesos y proyectos (sea como educadoras o como parte de la organización del programa de artes visuales), entramos en este lugar en construcción para promover que todos los agentes implicados formen parte de un proceso y se impliquen en una relación de exploración para después generar un sitio donde todo el mundo puede desvelar y hacerlo compartir preguntas.

¿Qué es un centro de arte? ¿Qué es la escuela?

¿Qué funciones deberían tener? ¿Qué rol tenemos cada uno y por qué? ¿Cómo podemos enriquecernos en un diálogo abierto? ¿Cómo concebimos y cargamos de sentido y energía estos lugares para aprender dentro y fuera de sus muros? ¿Cómo cambiar el ritmo y alterar las percepciones acostumbradas de las cosas? ¿Cómo podemos desplegar una variedad riquísima de experiencias en un espacio y tiempo limitados?

Incidir en cuestiones como éstas forjan un taller-lugar para la práctica artística donde los roles de artista, educador, estudiante dan un giro para convertirse en sorprendentes y significativos nuevos papeles llenos de sentido para configurar espacios y formas de hacer más amables y representativas.

Hacer nuestro este concepto de arte, sea trabajándolo en la escuela o jugándolo en la sala de exposiciones o en nuestra vida cotidiana, nos debe servir para revisar asunciones que damos por hechas: los objetivos educativos, la relación de la obra artística y la sala de exposiciones, las rígidas fronteras que separan formas de hacer, los sentidos jerárquicos o los privilegios.

Estas preguntas y cuestionamientos han planteado puntos de inflexión que han aportado pensar el centro de arte y la exposición desde otras ópticas y que al mismo tiempo conectan perfectamente con los ejes de trabajo de LAIKA: la búsqueda en cómo hacer visibles los procesos artísticos (a menudo lo que no es tan evidente en las exposiciones), qué es exactamente el hecho expositivo, en qué momento comienza, de qué manera o incluso qué es un centro de arte y qué funciones debe tener hoy.

Desde una metodología flexible basada en la escucha, el grupo de Can Rigol visitó el espacio expositivo, escogió las obras que presentaría y de qué forma debían tener lugar en la sala. El equipo educativo, Marta Bassart y Celeste Corral (Escuela de Artes de El Prat) y Jaume Aldabó (CEE Can Rigol) les acompañaron en este ejercicio para dar forma a sus deseos e intereses, respetando al máximo posible su forma de comunicar y vivir el arte. Paralelamente, el grupo de artistas que trabajaba en la sala de arte Josep Bages, discutían ideas, configuraban espacios y obras y testaban los efectos de cada una de estas acciones.

¡Queremos que entren animales en la exposición!

LAIKA LAB se inspira en la aventura de la perra Laika: astronauta sin vuelta prevista a bordo de la nave espacial Sputnik 2 en 1957. Esta acción se convirtió en una de las más emblemáticas de la carrera espacial tanto por la reivindicación que generó con respecto al uso de animales en experimentos, como por el extraño fenómeno de identificación que la figura de Laika generó en el imaginario colectivo. Un momento de prueba, de curiosidad por descubrir, que puso de manifiesto la importancia del ensayo y la exploración pero que a la vez evidenció que es tan importante qué se quiere realizar, como los medios y estrategias con las que se llevan a cabo y se obtienen resultados.

Llevando esta historia al ámbito de la creación artística, podemos extrapolar de nuestra experiencia que los roles entre mediadores y público se desdibujan, las estrategias para activar la mediación se amplían generando una práctica que demuestra que todo el mundo tiene algo que decir cuando hablamos de arte y en la que las personas son protagonistas. Además, el proceso ha sido una experiencia significativa para el colectivo implicado, un espacio de encuentro y de debate entre los profesionales de los equipamientos culturales y educativos y programas sobre el potencial y los retos de la mediación artística por la inclusión social y por expandir las posibilidades entre el arte y la educación.

En la sala de exposiciones del Centro de Arte Torre Muntadas, base de operaciones, han estado acompañando los procesos Ángela Palacios, Cristina Sanz-Gadea, Jesús Arpal (cooperativa La Caníbal), Marta Rossell, Roc Domingo, Marina Riera y l equipo Unzip (Esther Merchán, Mercè Ubalde y Loreto San Martín). Así como todas aquellas personas y colaboradoras invitadas y espontáneas que han visitado el espacio-taller y han participado de las diferentes dinámicas aportando puntos de vista y soportes.

La exposición permanecerá abierta hasta el 24 de julio en el Centro de Arte Torre Muntadas.