«La ampliación de espacios naturales protegidos supone una garantía de futuro para la preservación de la biodiversidad en el delta»

Entrevista a María José Albaladejo, gerente del Consorcio de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat



lunes, 27 junio, 2022 – 17:00

Los Espacios Naturales del Delta del Llobregat están gestionados por un consorcio público adscrito a la Generalidad de Cataluña y del que forma parte el Ayuntamiento de El Prat junto con otros municipios. Éste se ocupa de la gestión, preservación, estudio y divulgación de los valores naturales del delta del Llobregat. Su gerente desde 2007 es la pratense María José Albaladejo (1969). Hablamos con ella sobre los espacios naturales poco después del anuncio de la propuesta para doblar el número de hectáreas de espacios protegidos.

¿Qué significación para el Delta tiene doblar a los espacios naturales protegidos?

Tiene mucha, porque supone una garantía de futuro para la preservación de la biodiversidad y porque da cumplimiento a un requerimiento realizado por la Unión Europea de extender la normativa de protección actual a ámbitos con grandes valores naturales que hasta ahora estaban desprotegidos y sometidos a una gran presión urbanística y de las infraestructuras.

¿Cuáles son las zonas que se propone proteger en El Prat?

En el conjunto del delta se pasa de las 935 hectáreas actuales a 2.372 hectáreas de espacios protegidos. En El Prat concretamente estamos hablando de la zona de la Ribera, en el norte, y de los cultivos de la Marina, en el sur; de todo el río a su paso por El Prat, y del corredor litoral que incluye el resto del antiguo campo de golf y la zona militar.

¿Qué criterios se han seguido para definir estas zonas a ampliar?

Lo que se amplía son las ZEPA, zonas de especial protección para las aves, tal y como establecen las directivas europeas. Se han tenido en cuenta aquellos sectores adyacentes a las zonas protegidas actuales que también tienen importancia para las aves y que en la actualidad se encontraban muy tensionados, así como los conectores biológicos, como es el caso del litoral entre la Ricarda y el Remolar. También se han tenido en cuenta determinados espacios agrícolas que juegan un papel importantísimo en el mantenimiento de la biodiversidad y el equilibrio territorial.

“Esta propuesta debe ir acompañada
del dinero para que el ecosistema funcione y
dé los frutos que espera la ciudadanía”

No será fácil esta compatibilidad de usos, como los agrícolas, con la zona protegida…

Para nosotros el ecosistema del delta lo forman tanto los espacios naturales como los espacios agrícolas, ambos espacios sin urbanizar que integran la infraestructura verde del delta. Son espacios perfectamente compatibles y dependen uno de otro. De hecho ya existen en la actualidad espacios agrícolas con la doble protección de Parc Agrari y de ZEPA. Los cultivos albergan una importante biodiversidad y actúan como cinturón de protección entre los espacios naturales y los urbanizados, y los espacios naturales son receptores del drenaje de los cultivos.

Con esta ampliación se ha dado un primer paso… ¿qué más se necesita para mejorar la protección del delta?

Más importante aún que el límite del ámbito protegido, es la gestión que se hace de ese ámbito. De poco serviría pintar un raya en un mapa y decir que se protege 2.000 hectáreas si después no se invierte en su gestión y preservación. Por eso esta ampliación de las zonas protegidas debe ir acompañada del dinero para que el ecosistema funcione y dé los frutos que espera la ciudadanía. Nuestros espacios naturales juegan un papel importantísimo en la lucha global contra el cambio climático: absorben CO2, contienen los efectos de los temporales, hacen de zona de drenaje en caso de grandes inundaciones, son claves en la recarga del acuífero…, y, por supuesto, en un área densamente urbanizada como es la metropolitana, los espacios verdes, agrícolas, naturales… nos reconectan con la naturaleza y en definitiva nos ofrecen salud y vida. Ésta es la gran singularidad de los espacios naturales del delta, unos espacios de proximidad que sales caminando de casa y los tienes cerca. Y además, cabe decirlo también, son fruto de una reivindicación histórica colectiva, y no podemos permitirnos su degradación. ¡Necesitamos más naturaleza!

“Nuestros espacios naturales juegan un papel
importantísimo en la lucha global contra el cambio
climático: absorben CO2, contienen los efectos
de los temporales, fan de zona de drenaje
en caso de grandes inundaciones…”

¿Cuáles son los retos que tienen estos espacios naturales?

Sin dudarlo: la mejora del estado ecológico o estado de conservación de nuestras lagunas y estanques. Se han realizado grandes inversiones en las infraestructuras de comunicación del país pero queda pendiente la inversión en la gran infraestructura verde que representan los Espacios Naturales del Delta del Llobregat. Además, es necesaria una acción rápida y decidida para frenar la regresión en nuestras playas. El turismo responsable siempre será bienvenido a los espacios naturales, queremos visitantes que respeten la identidad del sitio que visitan. Y es necesario continuar con la educación y la concienciación sobre el interés de preservar estos espacios.

Bertran Cazorla