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el Prat de Llobregat
09 octubre 2026
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Lectoras: cuando un taller de lectura se convierte en una red de compañía y participación

El grupo Lectores, formado por cinco personas mayores de 65 años del barrio, se reúne cada jueves en el Centro Cívico Palmira Domènech para compartir la lectura y crear vínculos que van más allá de los libros.

viernes, 9 octubre, 2026 – 11:00

Algunos de los proyectos más valiosos de los centros cívicos son los que crecen más allá de la programación de actividades.Lectores es un ejemplo de ello: una iniciativa que nació de las ganas de continuar compartiendo lecturas y que, con el tiempo, se ha convertido también en una red de compañía y participación.

Leer juntas, crear vínculos

Las integrantes del grupo se conocieron alrededor del año 2019, a raíz de la apertura del centro, y empezaron participando en los talleres Entre lecturas, una propuesta de la programación para la gente mayor que ofrece un espacio para practicar la lectura en voz alta, tanto en catalán como en castellano.Pero las ganas de seguir leyendo y compartiendo las llevaron a dar un paso más: propusieron seguir encontrándose y dieron forma al grupo Lectores.

Desde entonces, han compartido libros, dificultades y descubrimientos.Leer juntos les permite comentar las historias a medida que avanzan y acompañarse mutuamente en el proceso.Algunos libros también les han despertado recuerdos personales, como El círculo de los días, una obra que Magda recuerda con especial cariño porque su padre le enseñaba a leer en catalán con este libro.Otros, como Solitud, de Víctor Català, les han supuesto todo un reto.Precisamente, compartir estas experiencias y comentar las lecturas mientras avanzan es lo que hace que se sientan más acompañadas que en un club de lectura convencional.

Como explica Carme Moreno, encontrarse en Palmira también ha sido una manera de crear vínculos y hacer comunidad: «No teníamos amigos al volver a vivir en El Prat con mi marido y allí encontramos una red de conocimiento, de gente, de hacer actividades, de no aburrirte, de no estar ante la tele.Para la gente que está sola va muy bien».

De lectoras a voluntarias

Esta vinculación con el centro ha ido creciendo y, desde hace unos meses, algunas de las integrantes son también voluntarias del Café y tertulia, una propuesta quincenal de los lunes por la tarde que ofrece un espacio informal para practicar la conversación en catalán.

Para M. Carme Ávila, es una manera de contribuir a mantener viva la lengua en los espacios de relación cotidiana: «Hay gente que lee muy bien, pero no habla en catalán».

La historia de Lectores muestra cómo una actividad cultural puede convertirse en mucho más que un espacio de aprendizaje: puede hacer crecer vínculos, crear redes de apoyo y abrir nuevas oportunidades de participación.Un recorrido que sigue sumando experiencias, tanto a través de los libros como de la implicación de sus integrantes en la vida comunitaria.

¿Quieres conocer mejor el proyecto?El grupo ha compartido su experiencia en el magacín Planeta Prat.Puedes escuchar la entrevista aquí.