jueves, 8 octubre, 2026 – 13:30
En el Centro Cívico Palmira Domènech hay proyectos que nacen de la programación de actividades y que, con el tiempo, van mucho más allá.Es el caso de Lectores, un grupo de personas de más de 65 años que se reúne cada jueves para leer juntas, compartir impresiones y disfrutar de la lectura en compañía.
Las integrantes del grupo se conocieron alrededor del año 2019, a raíz de la apertura del centro, y empezaron participando en los talleres Entre lecturas, una propuesta de la programación para la gente mayor que ofrece un espacio para practicar la lectura en voz alta, tanto en catalán como en castellano.Pero las ganas de seguir leyendo y compartiendo las llevaron a dar un paso más: propusieron seguir encontrándose y dieron forma al grupo Lectores.
Desde entonces, han compartido libros, dificultades y descubrimientos.Leer juntos les permite comentar las historias a medida que avanzan y acompañarse mutuamente en el proceso.Algunos libros también les han despertado recuerdos personales, como El círculo de los días, una obra que Magda recuerda con especial cariño porque su padre le enseñaba a leer en catalán con este libro.Otros, como Solitud, de Víctor Català, les han supuesto todo un reto.Precisamente, compartir estas experiencias y comentar las lecturas mientras avanzan es lo que hace que se sientan más acompañadas que en un club de lectura convencional.Como explica Carme Moreno, encontrarse en Palmira también ha sido una manera de crear vínculos y hacer comunidad: «No teníamos amigos en volver a vivir en El Prat con mi marido y allí encontramos una red de conocimiento, de gente, de hacer actividades, de no aburrirte, de no estar delante de la tele. Para la gente que está sola va muy bien».
Esta implicación con el centro y con las personas que forman parte del mismo ha hecho que, desde hace unos meses, algunas de las integrantes también sean voluntarias del Café y tertulia, una propuesta quincenal de los lunes por la tarde que ofrece un espacio informal para practicar la conversación en catalán.
Para M. Carme Ávila, es una manera de contribuir a mantener viva la lengua en los espacios de relación cotidiana: «Hay gente que lee muy bien, pero no habla en catalán»
La historia de Lectores muestra cómo un taller puede convertirse mucho más que en una actividad cultural: un espacio de confianza, una red de relaciones y una oportunidad para seguir aprendiendo y, con el tiempo, también acompañar a otras personas.
¿Quieres conocer mejor el proyecto?El grupo ha compartido su experiencia en el magacín Planeta Prat.Puedes escuchar la entrevista aquí.
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